Mari
Boine Persen nació en 1956 en el pueblecito de Gàmehhisnjàrga, al lado del río
Anarjohka, en el seno de una familia de pescadores de salmón. Creció en un hogar
muy devoto y estricto. La primera música que escuchó fueron los salmos cantados
del movimiento fundamentalista cristiano “Laestadian”, con muchos seguidores
entre los Sami. De acuerdo a Mari “los colonizadores trajeron la cristiandad y
dijeron a los Sami que tenían que olvidar su religión primitiva, y la música es
parte de esa religión. Mucha gente de la generación de mis padres no acepta la
música, dice que es música diabólica que cantas cuando estas borracho; los
colonizadores también trajeron el alcohol”. Estudió para ser profesora, pero
luego abandonaría esta ocupación para orientarse definitivamente hacia la
música. Mari había crecido sintiendo vergüenza de sus raíces; es este
sentimiento de inferioridad el que más tarde superaría y denunciaría con su
música.
Su primer disco,
“Jaskatvouda mannà” editado por Iduit Records, sólo tuvo distribución en
Noruega. Luego de su participación en los festivales WOMAD, Mari contactó a
Peter Gabriel, y publicó su segundo álbum con Real World en 1990, llamado “Gula
Gula”. Este disco le abriría las puertas del mercado internacional.
La producción de
Boine es sin duda escandinava, a pesar de que su música incorpora instrumentos
de otras tradiciones musicales. Utiliza bajo eléctrico, teclados y guitarras
junto con charangos peruanos, flautas indias y violín árabe; pero conserva
elementos centrales de la música Sami. Es el caso del joik, una manera
improvisada y personal de cantar en verso. Usualmente el joik refiere a la
naturaleza y a los animales, e ilustra la cercana relación de los Sami con el
mundo a su alrededor: “en la cultura Sami piensas en todo como un todo”, dice
Mari, quien además combina el uso del tambor Sami y del africano. El uso del
tambor y la voz remite a la antigua tradición Sami y al chamanismo pre-cristiano
de esa cultura: “cuando comencé a usar un tambor alguna gente se preocupó y dijo
‘¿es un chamán?’ entonces decidí que no podía usar solamente un tambor Sami”.
Aparte de su
propia discografía, Mari ha colaborado con el gran músico de jazz Jan Garbarek
en el disco “Twelve Moon” (ECM), ha participado en álbumes de otros artistas
noruegos, además de haber realizado la música de diversos espectáculos
teatrales, shows televisivos y exposiciones de arte. También ha participado en
el festival noruego “Vossajazz”, uno de los mayores de Europa. Por su cuarto
álbum, “Lehakastin”, recibió el premio noruego a la música (equivalente a los
premios Grammy) en febrero de 1994.
En la actualidad,
la mayoría del pueblo Sami considera a Mari Boine una de sus más grandes
embajadoras. Puede decirse que representa a Noruega y a los Sami, por igual, en
todo el mundo.
Mari Boine Persen, la voz de los lapones
Publicado el Septiembre 29th, 2005, por Alf
La
región de Laponia está ubicada al norte de Noruega, Finlandia, Suecia y
Rusia. Aunque algunos los llamen noruegos o suecos, ellos son los
originarios habitantes de la región y la tierra donde viven es el país Sami.
Allí vive Mari Boine. Allí lucha por conservar la cultura, la lengua y la
música el pueblo de los Sami (lapones).
Ha sido la noruega Mari Boine (también conocida como Mari Boine Persen),
sin embargo, quien ha conseguido el mayor impacto fuera del mundo Sami
(lapones) con su moderna banda eléctrica. Esta cantante ha sido la portavoz
de la cultura Sami, tanto en su música como en entrevistas. Tal y como ella
lo explica: “Solía pensar que los hombres que oprimen a mujeres, o los
gobiernos que oprimen a la gente eran conscientes y simplemente eran unos
cínicos. Pero entonces me di cuenta de que a menudo no se dan cuenta y están
llenos de miedo. Pensé que tenía que encontrar la forma de llegar a sus
corazones para hacerles saber lo que estaban haciendo. Es la única forma de
cambiar las cosas. Por eso pienso que mi música es importante”.
“Nuestra
primera relación es con la naturaleza. Eres parte de la naturaleza, no el
señor de la naturaleza. Esto también te dota de un poderoso sentido de la
solidaridad - eres parte de otra gente. El dinero no es importante. Es más
importante tu personalidad, el ser humano”.
La música de
Mari Boine está dominada por su potente y urgente voz, además de unos
instrumentos cuidadosamente seleccionados de gentes de todas partes del
mundo, especialmente de los nativos de América del Sur, elegidos en parte
por su historia una colonización aún más dura. Lo que más le diferencia es
su percusión. Utiliza un tambor africano, pero la combinación de la
percusión y la voz remite a la vieja cultura suma y la chamanismo
pre-cristiano.
“Los colonos
trajeron la cristiandad y le dijeron a los Sami que tenían que olvidarse de
su antyigua religión - y la música era parte de su religión. Un montón de
gente perteneciente a la generación de mis padres no aceptan la música,
dicen que es la música del diablo y que cantas cuando estás borracho - los
colonos también trajeron el alcohol. Cuando comencé a usar un tambor,
algunos se preocuparon y comenzaron a decir, ‘¿es ella un chamán?’ Así que
decidí que no podía usar un tambor Sami.”
“Creo que tu
voz es el espejo de tu alma y de cómo te sientes por dentro. Cuando comencé,
cantaba canciones pop y baladas y no cantaba desde el corazón. En los
últimos diez años he estado luchando contra este sentimiento de inferioridad
respecto a los noruegos o los occidentales, y mi voz se ha ido haciendo más
fuerte a medida que tomaba la determinación de que nadie podría oprimirme, y
que tenía valor como Sami. La cultura occidental marca una distancia entre
tú y tu cuerpo o tu corazón. En la cultura Sami piensas en todo como un
conjunto inseparable”.